domingo, 15 de julio de 2007

Cultura de la cesárea


Como sabemos, la historia acredita a Hipócrates, el padre de la medicina (400 AC) el dictum “primum non nocere” (ante todo, no hacer daño). Esa frase en latín proviene de un médico llamado Claudio Galeno, oriundo de Pérgamo, en el Levante, que llegó a ser uno de los médicos prominentes en la Roma clásica, en el primer siglo de nuestra era. Supuestamente el tal galeno escribió ésto tomado de la obra magna de Hipócrates, "Epidemias", libro I, sección XI, en el que sentenció: "En lo que respecta a las enfermedades, hagamos el hábito de ayudar, o por lo menos de no hacer daño."

Recién se publicó en El Nuevo Día un artículo relacionado al excesivo número de cesáreas en Puerto Rico. A pesar del excelente contenido, éste no decía nada nuevo, ya que hace unos años se había abordado el mismo tema. A pesar de que antes se dio la voz de alerta, se dice que esta escandalosa situación sigue en aumento en nuestro país, continuando los obstetras esta cuestionable práctica.

Si es razonable que el 15% de los partos concluyan por cesárea, ¿por qué en nuestro país el número de cesáreas alcanza casi 50%? Algunos obstetras hablan de que la mujer escoge la cesárea porque no aguanta el parto por la vía natural. Otras tienen caderas tipo cónico o androide, lo que ocasiona una desproporción entre la cabeza del bebé y la salida por la pelvis materna. Soy escéptico cuando escucho estas razones como justificación al alto número de cesáreas. ¿Son las mujeres de nuestro país las más cobardes o con mayor número de caderas tipo androide del mundo? ¿Qué hay detrás del excesivo número de cesáreas?

Hay indicaciones médicamente válidas para las cesáreas que salvan vidas. Existen héroes tras estos procedimientos que cuentan con el agradecimiento de los padres y de sus hijos. Sin embargo, una cesárea no indicada, como cualquier cirugía abierta pélvica o abdominal, expone a la paciente a unos riesgos que le pueden costar la vida y ciertamente ocasiona un gran daño físico y emocional a la mujer y a su pareja. Practicar una cesárea no indicada, que en este país parecer comprender un 70% de las efectuadas, es una vergüenza para ese obstetra que asumió el juramento de su profesión. Aquel que no esté dispuesto a amanecerse con su paciente en el proceso de parto, que no escoja ser obstetra.

Ahora que están en boga las investigaciones que inciden en el tema de la salud, se debe echar una mirada a esta situación que ha afectado tantas familias en este país.

Nota: En el apunte histórico colaboró con el autor nuestro amigo Dr. José J. Gorrín Peralta, uno de los "Quijotes" en la lucha anti cesáreas no indicadas en el país.

No hay comentarios: