martes, 23 de junio de 2009

Siguen los cuentos de camino.. el chupacabras syndrome

Usando de muleta la anécdota de una sobrinita suya saludable de dos años de edad, que se fracturó el codo jugando el otro día y que no encontró en Mayagüez, Puerto Rico un médico especialista en ortopedia que la atendiera, el economista Nicolás Muñoz, hace malabares en su razonamiento para culminar con varias recomendaciones a la legislatura - que no necesita mucho - con relación al tema de la impericia médica.
En una columna de opinión en el periódico El Nuevo Día http://www.elnuevodia.com/columna/583843/, dicho profesional de la economía alega lo siguiente:

“Muchos médicos, como resultado de estas demandas pierden todos sus bienes debido a que el seguro de impericia médica limita los pagos y responden personalmente por el remanente. El resultado es que los cirujanos y ortopedas están abandonando el País para establecerse en Florida y otros estados donde la situación es menos peligrosa para su práctica profesional. En Puerto Rico ahora hay menos cirujanos ortopedas y un solo hospital para atender los casos. Exceso de demanda y oferta limitada. Como consecuencia, larga espera para casos críticos. El resultado final es un costo económico y social mayor, pues hay que adiestrar nuevos médicos que eventualmente también se irán del País mientras no se atienda el problema.”

Finaliza recomendando lo siguiente en su columna de El Nuevo Día:
“Es necesario legislar para limitar las reclamaciones por impericia médica, para evitar la fuga de médicos, viabilizar mejor cuidado de salud y controlar el costo de las primas de seguros. Es incomprensible que, a modo de ejemplo, un motociclista que conduce a exceso de velocidad, tras sufrir un accidente por su acto irresponsable y recibir fracturas múltiples en brazos y piernas, quiera convertirse en millonario porque sus huesos no sanaron a la perfección tras la operación. La pregunta es, ¿por qué no extender a todos los hospitales públicos y privados la inmunidad que se otorga al Centro Médico de Río Piedras?”

Resulta increíble que un economista que maneja conceptos estadísticos continuamente pretenda que la gente crea que muchos médicos pierden todos sus bienes con las demandas de impericia médica y que los pacientes quieran convertirse en millonarios a costa de los pobre médicos, ayudados, claro, por abogados que estamos dispuestos a demandar simplemente por resultados subóptimos en los tratamientos médicos. Me resulta raro además, en este momento en que se discute legislación sobre el tema, que siga corriendo la bola, y que pretenda hacer creer los cuentos de camino de que la anecdótica fuga de médicos a EEUU es el resultado de las demandas de impericia médica, haciendo abstracción, adrede, de toda otra causa o motivación de esas familias. Me gustaría saber si el distinguido economista le achaca igualmente a las demandas de impericia médica el que se vayan de Puerto Rico también los jubilados, las enfermeras, la mitad de los ingenieros que se gradúan en nuestras escuelas, los bomberos y hasta los policías.

Aquí algunas estadísticas al 31 de diciembre de 2008 que debe el buen economista conocer: (1) el 85% de los asegurados activos de SIMED (sindicato asegurador de la mayor parte de nuestros médicos) paga una prima anual de solo $5,000 ó menos; (2) el 66% de todos los asegurados no ha tenido nunca reclamaciones de impericia médica; (3) el 81% no tiene o sólo tiene una reclamación en su contra; (4) el 5% (628 médicos) de los asegurados tiene 5 reclamaciones ó más y (5) este numerito de médicos viajeros frecuentes a las cortes es responsable del 43% de las pérdidas incurridas en la cartera de SIMED. Estas estadísticas son muy reveladoras y es muy conveniente repasarlas antes de colocar su prestigio profesional en riesgo en unas cuartillas llenas de inexactitudes y al servicio gratuito o no de una clase ya privilegiada.
Nadie debe responsabilizar a las víctimas de impericia que radican sus demandas de la suerte de algunos malos médicos, probablemente de aquellos que no merecen practicar la medicina en nuestro país. Estos médicos y sus viejos y nuevos amigos deben achacar su suerte a su impericia médica, que es lo que realmente origina las demandas en su contra. Son los médicos que ocasionan con su negligencia que un niño viva con perlesía cerebral por el resto de sus días, sin poder jugar y hacer acrobacias como la sobrinita del columnista, tornando, por el contrario, en pesadilla contínua las ilusiones que alguna vez tuvieran sus padres de una vida alegre y feliz. Son ellos los mismos que, con su paupérrimo talento para hacer medicina, tronchan todos los días las vidas de seres humanos.
En cuanto a que muchos médicos pierden sus bienes, la sensibilidad siempre me enternece, pero en este caso ese comentario me suena a lágrimas de cocodrilo. Las víctimas de impericia pierden en manos de médicos negligentes en ocasiones, no solo sus bienes materiales, sino, más importante aún, su salud y a veces su vida. Sin embargo, es pertinente puntualizar que hace unos pocos años, la Oficina del Comisionado de Seguros reveló que la media (estadística que descarta los valores extremos) en las compensaciones en este país en las demandas de impericia médica era de solo $37 mil. El promedio de pago (la suma de todos los pagos dividida entre el número de casos pagados) en SIMED durante los últimos 5 años bajó a $58 mil, de $67 mil que era antes ($53 mil en los últimos 12 meses), mucho menos del límite de $100 mil que ofrece la póliza de SIMED en estos casos y muy por debajo de los $250 mil que ofrece actualmente Triple S de cubierta a algunos de sus médicos asegurados con buena experiencia de asegurabilidad, o sea sin sin experiencia de demandas.

Nadie, y menos los legisladores del país, debe hacerse eco de cuentos de camino que se originan en el nicho puramente económico de un puñado de médicos negligentes que hacen que SIMED, obligado por ley a asegurar a todo el que solicite, incurra en pérdidas debido a su mala experiencia de asegurabilidad. Es una desgracia para el país que a diario surja tanta desinformación, principalmente entre gente educada. Me extraña que alguna gente vive aún o pretenda que otros vivan rehenes del síndrome del chupacabras .
El paciente que resulta víctima de un médico negligente es el eslabón más débil de la cadena y, como tal, no debe cargar con el peso de un sistema de salud mal planificado, deficiente y lento. No se le debe quitar al paciente más derechos de los que ya le han quitado en el pasado con legislación mala y deficiente, producto de legisladores mal intencionados o, por decir lo menos y darle el beneficio de la duda, mal informados.

5 comentarios:

Edna Andujar dijo...

Wao, la verdad que estoy impresionada de que hayan personas que piensen de esta manera y busquen la forma de apoyar a los médicos negligentes que sin piedad ninguna abusan de buenas personas para ganar unos cuantos pesos más sin importarles si la persona va a sufrir o no o si tiene una familia por la cual luchar. La verdad que este mundo va de mal en peor y todavía con tantas personas reclamando por justicia con ayuda de buenos abogados, este gobierno no sienta cabeza para buscar una buena solución y darle a estos médicos lo que se merecen. Gracias Licenciado por siempre mantenerme al día con este tipo de casos, la verdad es que me agrada mucho leer sus reacciones cuando cosas como estas son comentadas.

Leeanne1129 dijo...

El Sr. Nicolas Muñoz debe darle gracias a Dios que su queja es simplemente el no haber encontrado un orotopeda que atendiera a su sobrinita. Peor hubiera sido haber encontrado a un médico inepto que pusiera en peligro la vida de esa niña. Tal fue el caso de mi hijo y nuera, quienes confiaron en un médico la vida de la bebe que esperaban sin jamas pensar que el mismo era un reincidente en cuanto a impericia se refiere. Nos costo la vida de mi nietecita, que ahora en agosto cumpliria 8 añitos. Duele igual que el primer dia. La lucha que tuvimos para poder lograr que este individuo diera cara en los tribunales fue casi misión imposible. Gracias a la peserverancia del Lcdo. Valazquez y la fuerza que Dios nos dio para continuar la lucha, logramos ganar el caso, a el no le afecto sino al hospital donde el trato a mi nuera. El se quedo fresco y sin la menor consecuencia para su status de "médico". Es mas, ni siquiera le vimos la cara durante el juicio. Pero si analizamos bien a fondo, ¿de que sirvio? ¿Se logró justicia? A pesar de que dejo la oficina que tenia, esta se debio mas a problemas con la reforma y no como consecuencia de la demanda. Recientemente llegó a mis oidos aca en la Florida, donde ahora radicamos, que el muy inepto esta supeustamente laborando en el área de Bayamon. Ojala y sea simplemente un rumor. Cada vez que recuerdo lo que le hizo a mi nuera y nieta, cada vez que recuerdo las otras mujeres quienes vidas cambio por sus descuidos y incapacidad de darles la atención médica que merecian, se me eriza la piel. ¡Despierta Puerto Rico! Busquen la manera de garantizarle a las personas un cuidado médico optimo. Saquen a esos médicos reincidentes que mutilan y/o matan una y otra vez. Y por el amor de Dios, no le privan a las victimas la manera de poder vivir sus vidas de manera humana luego de haber sido mutilados por estos inconcientes.

bivelez dijo...

No puedo creer lo que ha expresado este economista, por eso estamos como estamos. Claro, si le tocara la situacion de alguna muerte de un familiar suyo por doctores sin escrupulos y sin importarle en realidad la salud del paciente, no estaria opinando de esta manera.

yarand dijo...

Cuando no se ha sido víctima de impericia médica es fácil pensar que todas las demandas son frívolas. Pero a veces no se detienen a pensar en aquellos que hemos sido víctimas reales. La acción o tal vez inacción de un médico cambió para siempre la vida de mi hijo y de mi familia. Desde el momento que mi hijo nació entró una nueva nomenclatura en mi vida (perlesía cerebral, terapia, disfagia, disartria, espasticidad, hipoxia, etc., etc.). Gracias a lo que obtuvimos por una demanda de impericia médica hemos tenido los recursos necesarios para poder proveerle a nuestro hijo operaciones, terapias intensivas, equipos, etc. que de otra forma se nos hubiera hecho casi imposible ofrecerle. A mucha gente también se le olvida lo costoso que resulta mantener un hijo con condiciones especiales sin contar con la batalla emocional que todo esto conlleva para toda la vida. Es cierto que la Legislatura debe hacer algo desde hace mucho tiempo, pero debe ser de forma justa. Hay que ver el otro lado de la moneda, en este caso, las víctimas de impericia médica.

Feli dijo...

Tengo conocimiento de que algunos medicos dejan solas a sus pacientes en los pasillos de hospitales,aun dormidas con anestesia,exponiendolas a cualquier persona o situacion.Tambien los guardias de seguridad entran a los cuartos de mujeres,sin permiso,abren los ba~os y cortinas bruscamentes cuando ya estan dormidas.Si usted ha pasado por estos problemas,escriba aqui.