miércoles, 26 de marzo de 2014

Un argumento ... chatarra



Después de resaltar las razones que, en su opinión, ocasionan el éxodo de médicos fuera de nuestra Isla, el vicepresidente de la Junta de Licenciamiento y Disciplina Médica de Puerto Rico y posible próximo presidente del Colegio de Médicos, Dr. Víctor Ramos, apuntó en una entrevista que se le hiciera que “[o]tro factor que propicia este éxodo de doctores es el incremento de denuncias (sic) por impericia médica. En gran parte debido, según dijo, a la “proliferación de abogados especializados en la materia que buscan embolsarse grandes cantidades a costa de estos procesos judiciales”.   Fuerte.
Vamos por parte.  El buen doctor Ramos entiende que factores como calidad de vida, criminalidad, ingresos económicos de los médicos por sus servicios y las prácticas cañoneras de las aseguradoras de servicios de salud están obligando a los médicos a irse de Puerto Rico.  Dice que el 8%, o sea, casi mil médicos se nos han ido en los últimos años, buscando nuevos horizontes para ellos y sus familias.  Hasta ahí coincido con esta lumbrera médica.  Como quien no quiere la cosa, añade que los abogados radicamos demandas de impericia médica (en gran parte) por el dinero que buscamos “embolsarnos”. Ahí diferimos.
En Puerto Rico todos somos pacientes potenciales, usuarios de los servicios de salud, aunque sea con poca frecuencia, como yo.  Decir que los médicos eligen esa carrera profesional, en gran parte, por el dinero que buscan "embolsarse", luce igual de ridículo que la aseveración que el distinguido galeno hace con su boca de comer. Hay médicos y hay abogados cuyo único objetivo es el dinero; de eso no hay duda.  Hay médicos malos y hay abogados malos, pero eso no justifica caer en generalidades simplistas y, sobre todo, insultantes.
Esa obsesión, casi enfermiza, que tienen algunos médicos de demonizar a los abogados de las víctimas de impericia médica no es novel, pero ya me parece un chiste de mal gusto.  Lo han hecho otros en  el pasado, desde la misma posición de candidatos a la presidencia del Colegio y algunos presidentes también, no solo en Puerto Rico sino en otras partes del mundo.  
Algunos siempre han resentido el trabajo de los abogados en estos casos y lo ven como una intervención indebida en la relación médico-paciente.  Los que así sienten se equivocan de plano, pues cuando el paciente o sus familiares llegan a la oficina del abogado, desde hace tiempo que esa relación de confianza con el médico ha terminado. No existe usurpación de clase alguna por el abogado.  Sin embargo, no hay duda de que, a la hora de la verdad, somos los abogados quienes defendemos los intereses de los pacientes o sus familiares ante la negligencia de los médicos.  
Los poquísimos abogados que no hacemos otra cosa en nuestro país, recibimos al final una remuneración por nuestros servicios profesionales, pero solamente si nuestro trabajo produce una compensación para nuestros clientes, es decir, si nuestros servicios resultan exitosos.  Huelga decirlo, pero esta situación contrasta con los médicos, que siempre cobran por sus servicios, aunque no tengan éxito en su tratamiento o, en el peor de los casos, aunque el paciente muera.  Este resentimiento resulta un tanto comprensible porque, cuando han ocasionado daños a sus pacientes o sus familiares, esos intereses se contraponen, naturalmente, con los del médico negligente.
Quizá el galeno dijo lo que dijo para ganar adeptos dentro del corazón del rollo de la profesión médica, especialmente los "frequent flyers" a los tribunales, que ven en cada paciente la posibilidad hiperbólica de su ruina financiera por causa de una demanda de impericia en su contra.  Quizá lo dijo porque no se le ocurrió decir nada más.  En todo caso, lo dicho es parte de un discurso que no está anclado en la realidad, habiendo sido ya abandonado por mucha gente y por otros candidatos a la presidencia del Colegio de Médicos, en particular, por su actual presidente y candidato a la reelección, Dr. Eduardo Ibarra, quien, en la misma entrevista, dio en el clavo sobre las verdaderas causas del éxodo.
Desconozco las cualidades profesionales y gremiales del candidato entrevistado, aunque dudo de la veracidad de las acusaciones que se hacen respecto a su entrega a las aseguradoras de salud.  Presumiendo que el error de Ramos sea honesto, mi consejo gratis a este buen doctor es que debería analizar mejor las estadísticas del grave éxodo de sus pares y no trivializar el tema.  Debería también descartar de su discurso la demagogia y los insultos gratuitos a la abogacía.  Se me olvidaba: el número de demandas de impericia médico hospitalaria radicadas se ha mantenido estable por muchos años; no hay aumento alguno.   
El buen doctor soslaya datos corroborables y, por eso, se equivoca.  Dándole el beneficio de la duda, quizá de buena fe. Sin embargo, si hay ignorancia en su estructura racional, debe, al menos, asegurarse de no insultar la inteligencia del que lo lee o escucha, incluyéndome.

NOTA 7 de abril de 2014
Leo en la prensa, inter alia, que el doctor Ramos "desbancó" al doctor Ibarra en la segunda vuelta de ayer domingo para la presidencia del Colegio de Médicos de PR.  Enhorabuena para el buen doctor. Favorecemos en principio su idea de que las demandas meritorias tengan una rápida solución.  Continúa con sus estadísticas incorrectas, pero le damos la bienvenida al debate público de su "primera prioridad" para coartar derechos a los pacientes que reclamen por impericia médica.


3 comentarios:

Pedro Scorza dijo...

El problema de la impericia medica en PR es multifactorial, desde la omision, y negligencia caracteristica de cualquier ser humano, hasta aquella motivada por la ganancia secundaria de la negacion de servicios medicamente necesarios, pero economicamente onerosos a los terceros que intervienen en la relacion medico paciente (aseguradoras)...

Estas ultimas hasta ahora intocables pues delegan toda la responsabilidad al profesional medico, exigen ahorro, y costo efectividad, pero rechazan cualquier responsabildad en los actos negligentes o danosos que continuamente promueven mediante los esquemas de salud capitada, y el "profit sharing" resultante de los mismos...

Este esquema se extiende desde la Reforma, Medicare advantage, y comienza a sugerirse en las cubiertas privadas, son muchos los proveedores inducidos a errar comprometiendo la etica profesional ante la complejidad de los esquemas contractuales utilizados por las aseguradoras, obligandolos a ser parciales y poco objetivos en la delicada y complicada relacion medico paciente.....

José Fernando Velázquez dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con cada señalamiento. La existencia de estas intermediarias está garantizada para largo rato, no solo por el poder económico que ya tienen y ostentan descaradamente ante médicos y hospitales, sino por el que les brinda el sistema actual en bandeja de plata.

Pedro Scorza dijo...

El exodo tiene su origen en la crisis economica, y contractual que sufren los medicos a manos de las aseguradoras. Aseverar otra cosa es totalmente irreal, siendo esta la jurisdiccion con las tarifas mas bajas de toda la nacion...

Otros factores es la pobre calidad de vida en nuestra isla, y la opresion impositiva del Estado.

Como medico Imternista en la practica, he sido demandado una vez en 27 anos, y la misma se dispuso por desistimiento voluntario de la parte demandante.... era una alegacion de danos relacionados a el medicamento Avandia.... Asi las cosas puedo afirmar que la incidencia de reclamaciones no es tan alta como otros afirman...

Como abogado me han consultado bastantes casos, pero son muy pocos los que realmente tienen una causa de accion valida y legitima en contra de un galeno... Otra cosa son los Hospitales, aqui puedo afirmar que estamos en la tierra de nadie, en buena parte debido a los bajos recobros y tarifas prevalecientes, que impiden la reinversion en equipo y personal para ejercer su funcion de una forma efectiva, prudente y razonable...