lunes, 4 de febrero de 2008

Lágrimas de cocodrilo



De acuerdo a unos cuantos líderes médicos de Puerto Rico, las demandas de impericia médica presentadas por los abogados propician los aumentos en sus primas y el éxodo de esos profesionales a EEUU. Eso, según ellos, constituye una verdad irrefutable que han hecho al sistema de salud en Puerto Rico entrar en crisis. Sus propios abogados y la aseguradora coluden con el abogado de las víctimas para lograr transacciones aún en contra de su voluntad. FALSO!!

Basta unas estadísticas y unos cuantos datos para desinflar los argumentos esgrimidos. De acuerdo a informes recientes de SIMED, 68% DE SUS MÉDICOS ASEGURADOS NUNCA HAN SIDO DEMANDADOS POR IMPERICIA MÉDICA. Por otro lado, 85% DE SUS ASEGURADOS PAGAN SOLAMENTE US$5 MIL O MENOS POR CONCEPTO DE PRIMAS DE SUS SEGUROS. Cuando un médico es demandado, éste, no su clase profesional, sufre el impacto económico de esa demanda, contrario a lo alegado por los médicos últimamente. Ante estas estadísticas ¿quien, en su sano juicio, puede decir que hay un serio problema en este tema? ¿Cómo se atreven algunos médicos entonces a gritar CRISIS y pedir un toallazo legislativo? ¿Es razonable decir que se encuentran en desventaja cuando son demandados por impericia médica, frente, incluso a sus propios abogados?
El Sindicato de Aseguradores para la Suscripción Conjunta de Seguro de Responsabilidad Médico-Hospitalaria, que mejor llamo Sindicato de impericia médica - (SIMED) por sus siglas, es una de las dos entidades en Puerto Rico que actualmente venden seguros a los médicos, con una cubierta de responsabilidad profesional médico- hospitalaria. La otra es Seguros Triple S, Inc., subsidiaria de Triple S, Inc., una corporación originada, hace mucho tiempo, por médicos puertorriqueños, dedicada primordialmente a la venta de planes de seguros médicos en nuestra Isla y poseedora de una alta calificación a nivel mundial.

Propiamente dicho, el sindicato de impericia - SIMED - es una criatura gubernamental, nacida mediante legislación en 1986 (Véase 26 L.P.R.A. secciones 4101 y siguientes). Esta entidad está integrada por todos los aseguradores autorizados en Puerto Rico para contratar cualquier clase de seguros. Se legisló para que su participación en el sindicato fuese condición indispensable para continuar suscribiendo seguros en el país. Dicho de otra forma, o la compañía de seguros es miembro y aporta al cochinillo lo que manda la ley, a base de sus ingresos, o sencillamente deja de hacer negocios en Puerto Rico.

Siendo una entidad creada por mandato de ley, SIMED no puede escoger a sus asegurados, contrario a lo que sucede con Triple S y otras compañías que suscribieron ese seguro en el pasado. Una vez el profesional de la salud cumple con los requisitos de elegibilidad como médicos, establecidos por el Tribunal Examinador de Médicos – últimamente una entidad de dudosa reputación - que es la que admite a las personas a la práctica de la medicina en Puerto Rico, SIMED tiene que obligatoriamente asegurarlos, expidiéndoles la cubierta actual de US$100 mil por incidente y US$300 mil por agregado, durante el término de la póliza.
Este sindicato fue creado en 1986, en respuesta a una llamada crisis – la segunda de orden puramente cíclico en la industria – en los seguros de impericia médica, originada en Estados Unidos e importada a Puerto Rico, como consecuencia de la caída del mercado de la bolsa de valores debido al decretado aumento del petróleo. No pretendo abundar aquí sobre este tema; lo hago detalladamente en mi libro “Crisis de impericia médica, ¿Mito o realidad?”, Ediciones SITUM, 2003. Solo como apunte histórico, basta mencionar que estas llamadas crisis en los seguros de impericia médica nos han visitado de forma cíclica desde la década de los 70’s.
Es conveniente, además, conocer que el sindicato no decretó alza alguna en las primas de seguros de impericia médica a sus asegurados por espacio de 16 años, hasta que les fue aprobado un aumento en 2003-2004. Este aumento casualmente coincidió con la ola económica adversa levantada por la más reciente caída seria de la bolsa de valores en EEUU, alrededor del ataque terrorista del 11 de septiembre y de los aumentos de primas decretados por las aseguradoras norteamericanas de ese riesgo y las compañías de reaseguro, particularmente debido a la confección de un estimado bajo de sus reservas para pagar reclamaciones durante los años anteriores y un deseo desmedido de competitividad para repartirse el pastel de ese mercado que resultaba ser muy lucrativo.
Toda la operación de este sindicato, que funciona de manera muy similar a una aseguradora privada, es regulada e íntimamente monitoreada por la Oficina del Comisionado de Seguros de Puerto Rico. Consecuentemente, SIMED no puede decretar unilateralmente alzas tarifarias a sus asegurados médicos sin antes pasar por el cedazo y aprobación de esta oficina gubernamental, que evaluaría la solicitud con arreglo a las normas establecidas por la lay orgánica y de conformidad con estudios actuariales presentados, para aprobarla o no.
Como dije antes, son falsas las premisas sobre las cuales la clase médica ha montado últimamente su aparato publicitario procurando solapadamente que se legisle más limitaciones a los derechos de las víctimas de impericia médica y medidas igualmente proteccionistas a su gremio.
¿Tienen entonces razón los médicos implicando sentirse victimizados por el sistema actual?
El eslabón más débil en todo el sistema es la víctima que sufre daño, no el médico o su aseguradora. Los médicos cuentan con la defensa que les provee sus aseguradores. Por ser entidades corporativas, tienen la mejor mano en estos casos. Por decir solo algunas ventajas, estas tienen una tolerancia superior al riesgo, mejor acceso a la información, abogados generalmente experimentados, acceso más fácil a peritaje y dinero para pagarlo. Los médicos y sus aseguradores tienen una ventaja adicional. Históricamente, las demandas en contra de médicos y hospitales requieren mucho trabajo y tiempo de parte del abogado de la víctima y, aunque no es imposible para un abogado experimentado, son difíciles de ganar en un juicio en su fondo, aún contando con una evidencia fuerte sobre la negligencia del médico demandado.

Como me dijo alguna vez un cliente con mucha sabiduría, quizá una de las razones por las cuales el médico sienta que el sistema respecto a la impericia médica es injusto es la dificultad de muchos de ellos de aceptar su propia imperfección o falibilidad. Otra razón por la cual se piensan víctimas del sistema, es la diferencia en el prisma con el que ellos y sus propios abogados miran la misma situación. Muchos médicos tienen una visión extrema o radical respecto a la solución de disputas que inciden en su práctica profesional, en las cuales una reclamación es meritoria o no, punto y se debe de pagar totalmente o no se debe pagar nada por ésta. Una reclamación de una alegada víctima, evaluada por su abogado como poseedora de 35% de posibilidades de éxito, debe ser desestimada y no transigida.

Aunque esta perspectiva es comprensible, es sumamente ingenua y poco persuasiva, porque sencillamente el mundo no es blanco y negro. Lo fundamental es señalar al médico negligente y hacerlo pagar justamente - y de la manera más expedita posible - por los daños que inflige. Lo importante en todo sistema de salud moderno es, ante todo, la seguridad del paciente. Lo demás es puro llanto de luna y lágrimas de cocodrilo.

5 comentarios:

Maria Rosa Golia dijo...

Querido amigo:
El post no tiene un solo renglón de desperdicio.
Y que buen título ¡!!!
Hay leerlo de punta a punta. Cada lector debería de pasar por aquí y leerlo detenidamente, por has hecho un trabajo excelente, digno de ti y tu profesionalidad y experiencia en este tema, que lo llevas ya ... desde casi 2 décadas.

Lo aterrante de esto es verlos convertidos en víctimas, formando un entrelazado universal que no difiere fronteras geográficas, bajo el lema "la salud está en crisis" y bajo la lupa de una explicación carente de fundamentos como "los culpables son los pacientes que demandan (o sus familiares) y los abogados defensores de los demandantes"
Realmente... esa cadena mafiosa que han formado, escudándose en la IMPUNIDAD de sus títulos, más que un diplomático casi... es algo inconcebible.
La verdad que son... una postal lamentable.

Lo mas triste de esta situación es que nadie conoce esto hasta que lo vive de cerca... y lamentable cada vez somos más.

Yo llevo luchando 11 años.

Cuando comencé me tildaban de loca.

Ahora la gente me escucha y cada vez quieren saber mas y mas.

En verdad te digo... si seguimos uniéndonos... llegará un momento en que caerán... y los pesos pesados provocan mayor ruido al llegar al piso!!!

Todos somos vulnerables.

Ellos también lo serán ante la ley.
La Ley del hombre y la Dios.
Pero primero pagarán sus pecados aquí, como corresponde a cada ciudadano que causare a otro un daño en su cuerpo, una lesión permanente o la muerte.
Así de sencillo.

Y van a caer por el la falencia menos esperada.... como Al Capone (que fué preso por evasión de impuestos y no por contrabando de alcohol)

Aquí pasará lo mismo.

En algo se van a equivocar, y mal.

Ya veras...

Amigo, compañero de lucha y estimado blogger... te espero en mi sitio a ti y a todos lo que deseen pasar, porque este post último es diferente... cada uno podrá contar su historia, su visión, su postura, o su impresión sobre las negligencias médicas. Pueden contar un caso, su propia experiencia, con datos o sin ellos.
No importa.
Pero el próximo post saldrá con todos esos comentarios recopilados durante esta semana.
Es importante participar, porque luego podemos evaluar la magnitud, al menos, de acuerdo los comentarios....

Un gran gran abrazo para ti y tu bella esposa.

DW dijo...

Antes de enfermar, el tema de impericia medica no me interesaba. Ocasionalmente leia sobre alguien quien habia ganado una demanda. Entonces pensaba; Que suerte, se pego en la lotto. Nunca pense que la razon de esa demanda fue la muerte o incapacidad de un individuo, ni que esos danos fueron causados por impericia. Hoy me averguenza mi ignorancia.

Enferme. Tuve el gran privilegio de encontrarlo. Creo que le debo mi vida porque de solo mencionar su nombre, el tratamiento medico que hasta entonces recibia cambio totalmente para mi bien.

Pero. Me sentia culpable. Muchos son los comentarios o puyas. De lo dificil que es conseguir medicos. Que por mi culpa por poco botan a X medico. Que soy paciente problematica. Etc.

Eso, hasta hoy. Luego de leer sus escritos me siento lista para repeler MUY BIEN tales comentarios. Todo esta perfectamente detallado. Gracias, usted es un verdadero Profesor del campo de Impericia Medica.

Actualmente me atienden Doctores excelentes. Y Doctor X? Luego de mi caso desaparecio. Cuando estabilize, regreso y sigue en su puesto. Ahora con mas peligro. Sigue con la proteccion de amistades. Supongo que quien sabe del proceder de Doctor X y decide protegerle, es igualmente incompetente.

Yo sigo en pie de lucha. Gracias por su ayuda.

Maria Rosa Golia dijo...

Hola mi amigo:

El blog te está quedado cada vez mejor.

Gracias por tu valioso aporte al contar ese caso.

Y quería decirte que no creí que iría a recoger tantos tesminomios... es increíble como el 90% de los lectores en Web ya están al tanto de lo que son las negligencias médicas (o impericias o mala praxis) al menos... todos han tenido un caso cercano o un familiar.

En el próximo post voy a colocar todos los comentarios.

Tanto el tuyo como el de unos abogados de Venezuela si dejaré los nombres y el link, para que la gente pueda leerlos.
Además, ningún de los dos (ni tu ni el otro abogado) han dejado los nombres de los clientes, obviamente, porque conocen de leyes, y no atentamos contra nadie si damos a conocer esos hechos.

Un beso enorme, y como siempre te digo, otro mas grande aún para tu bella esposa.

Roberto dijo...

José Fernando,

Yo no soy fanático de los "conspiracy theories", y en este tema no me creo el cuento ni de uno ni del otro. Pero visto que el blog está cargado de un lado, ofrezco algunos comentarios del otro lado.

Cada persona que pertence a un gremio busca defender los intereses de ese gremio, porque a fin de cuentas son sus habichuelas, y las de sus hijos, las que están en juego. Eso es normal que pase, y no se trata de que haya una conspiración o que un grupo en particular esté buscando ventajas indebidas. Al defender los intereses del gremio, el individuo lo hace desde su propia perspectiva, busca protegerse él mismo, y eso también es aceptable.

Ahora bien, mira este asunto desde la perspectiva de un médico en particular. Cuando un médico sale a trabajar, ¿a qué se enfrenta? En tu último escrito señalas que el 68% de los médicos no han sido demandados. Si yo fuera un poco más cínico añadiría la palabra ¨todavía¨. Pero a base de ese número, desde la perspectiva de un médico en particular, eso quiere decir que un médico cualquiera tiene una probabilidad de uno en tres de que lo demanden.

Por supuesto, ese 68% sube o baja dependiendo de la especialidad. Es evidente que si buscas ese número para los cirujanos o ginecólogos, el porciento va a ser mucho menor, probablemente entre el 10% y el 20%, mientras que si lo buscas para un patólogo si el número fuera 98% no me sorprendería.

Entonces, cuando demandan al médico, ¿a qué se expone? En la mayoría de los casos, basado en lo que se solicita en daños en la demanda, se exponen a la ruina personal. Si bien es cierto que la mayoría de los casos de impericia no prosperan, y que las compensaciones en aquellos casos que prosperan no siempre son cuantiosas o en exceso de los límites de la póliza, no puedes ignorar el efecto de la demanda y el proceso subsiguiente en el ser humano que es el doctor, y en su familia, independientemente del resultado. De la misma forma en que luchas por los intereses de las víctimas de impericia porque esas víctimas son seres humanos que sufren y padecen, los médicos también son seres humanos que sufren y padecen, y sus esposas y sus hijos sufren y padecen.

Mientras un pleito está en proceso, el médico y su familia permanecen en tensión contínua, se afecta su salud física y emocional, y sus finanzas. Cuando a un médico lo demandan, y se le está pidiendo una compensación que lo arruinaría económicamente, ahí no cuentan para nada los porcientos y las historias pasadas, solo importa ese caso en particular. Y como tu y yo sabemos, que nos hemos enfrentado en un caso de impericia, cualquier cosa puede suceder. Si tu cargas una pistola con dos balas y me la pones en la sien, el hecho de que tú me digas que la probabilidad de que se dispare y me mate es solo de una en tres no me va a tranquilizar mucho que digamos. Y si me dejas la pistola pegada a la sien por dos o tres años, pues menos todavía.

El hecho de que la mayoría de las demandas de impericia no prosperan no disminuye el problema para el médico, por el contrario, lo aumenta. Lo único peor que tener la pistola en la sien es haberla tenido sin justificación. Te pregunto, ¿qué remedio real tiene esa mayoría de médicos que prevalece en los casos como compensación por haber tenido la pistola en la sien? Tú sabes que ninguna. En ese sentido, en la mayoría de los casos el sistema produce un daño no compensable a una persona a cambio de que en la minoría de los casos la persona que ya había sufrido un daño sea compensada. Es decir, muchos salen trasquila´os, de gratis, a cambio de pocos sean compensados justamente.

Esa realidad la sabe cada médico individualmente, y cada médico en su casa sabe que, luego de haber hecho miles sacrificios, endeudarse hasta el ñú y gastarse lo que no tienen para hacerse de una carrera, que por supuesto, los lleva a vivir mejor que la mayoría, y luego de los sacrificios de sus cónyuges, que por años trabajan fuera para empatar la pelea, y los de sus hijos que se ven deprivados de necesidades hasta que sus padres sacan los pies del plato, todo se puede ir por la cuneta para abajo por un pleito de impericia.

Desde esa perspectiva individual, yo no creo que puedas hablar de lágrimas de cocodrilo. Si los médicos tienen más o menos razón en sus planteamientos, esos son otros 20 pesos. Yo he representado a varios médicos en casos de impericia, pero de igual forma he demandado a varios, estoy consciente de los derechos de las víctimas de impericia, y no los menosprecio. Pero yo no creo que el debate deba ser uno en el que se parta de la premisa de que los médicos no tengan razón de quejarse, porque sí la tienen.

¿Está todo médico en Puerto Rico expuesto a arruinarse económicamente por una demanda pr impericia? Sí. ¿Están yéndose de Puerto Rico muchos médicos por su percepción sobre esta situación? Sí. Quizás algún día se pueda llegar a un consenso mejor sobre la situación, pero lagrimas de cocodrilo no son. Mientras tanto, sigue pa´lante, porque cada chavo cuenta.

Saludos,


Roberto

José Fernando Velázquez dijo...

Me honras con tu visita a mi blog. Aparte de reconocerte como uno de los mejores abogados de impericia médica de PR que conozco, tomo, como una ñapa, que hayas expuesto tus puntos de vista a mis comentarios que, de entrada, te estipulo que son prejuiciados. Estás en lo correcto cuando hablas de la "percepción" que tienen los MD's en Puerto Rico sobre lo que representan los pleitos de impericia médica en su contra. Por eso nos corresponde a todos los que sabemos un poquito del tema aclarar que su percepción del "riesgo de ruina" sobrepasa la realidad que se vive actualmente en PR, porque sabes que lo que se "suplica" como remedio compensatorio no es lo que se concede. De hecho, según unos números de la Ofic. del Comisionado de Seguros, la media de las compensaciones en Puerto Rico es de solo $37 mil. Nos corresponde además, aclararles, que al salir de PR en busca del "american dream" o salir de este ollita de grillos que tanto queremos, si no se emplean, no solo se exponen a veredictos millonarios, sino que pagarán primas tres veces más caras de las que actualmente pagan a SIMED o a SSS. Aparte, la media al otro lado del charco es de $110 mil. Por último, debes saber que mientras los coodrilos cenan, lloran. Un abrazo. JFV