lunes, 21 de enero de 2008

¿Peritos o mercenarios?


Nuestros colegas abogados del norte han acuñado la frase “hired guns”, calificativo que sugiere aquellos pistoleros, archi-enemigos de nuestros vaqueros favoritos, que protagonizaban las películas del viejo oeste que tanto nos entretenían de niños. El adjetivo, sin embargo, se utiliza también en referencia a aquellos peritos médicos que, en ocasiones, son importados del exterior principalmente por los demandantes, obligados por la falta de peritos nacionales dispuestos a declarar en contra de los intereses de un colega. Claro está, el peyorativo es dirigido a los peritos de las víctimas por los abogados que defienden a los médicos. Como si en nuestro país escaseara el ejemplar que, olvidándose de todo deber ético y profesional, se lanza sin conciencia a declarar cualquier cosa en favor de un par y en contra de la víctima de impericia médica.

Siempre he abogado porque un mayor número de médicos se atrevan a servir de peritos en los tribunales a favor de las posiciones de las víctimas de impericia; pero cada cosa en su lugar. Conociendo de la escasez de peritos para declarar a favor de una víctima de impericia médica en Puerto Rico, aparentemente unos pocos médicos han encontrado un nicho para hacer dinero. Con el signo de dólar en la entre-ceja, desde hace unos cuantos años, estos médicos se han lanzado a brindar todo tipo de “peritaje”, cobrando cantidades de dinero verdaderamente exorbitantes a las víctimas de impericia, contraviniendo, incluso, múltiples códigos de ética de su profesión que les prohíbe cobrar sumas desproporcionales con el trabajo rendido.

Es cierto que nuestras leyes y decisiones jurisprudenciales no imponen la obligación de contratar peritos médicos de la misma especialidad que poseen los médicos demandados. Sin embargo, los abogados de las víctimas de impericia médica debemos cuidarnos de no pretender abusar de la inteligencia del juzgador. Hay que hacer un esfuerzo por encontrar y contratar peritos que sean competentes para sostener nuestras teorías de negligencia, aunque sean médicos generalistas, que los hay muy buenos también. Como poco, hay que intentar disuadir a buenos médicos a que, por un momento, pongan de lado el estetoscopio y cumplan con el deber ético que impone los distintos colegios a los que están afiliados, para también servir de peritos en favor de los que reclaman por sus daños. Creo que o hacerlo es una irresponsabilidad hacia nuestros clientes y tener poco aprecio por los postulados éticos de nuestra profesión.

He visto médicos imputar negligencia, invocando teorías que no están sostenidas en la literatura médica y que al menor jamaqueo se derrumban ante un hábil interrogatorio del abogado adverso. La proliferación de este ejemplar de perito, que se me antoja llamar “mercenario”, ocasiona un problema mayor. En más ocasiones de las que a uno les gustaría admitir, estos peritos - y los abogados que los contratan - ponen en riesgo una causa de acción meritoria de una víctima de impericia médico-hospitalaria. Peor aún, estos mal llamados peritos también ponen en tela de juicio las buenas y meritorias causas de acción que presentan otros abogados en los tribunales, pues su proliferación ha ocasionado que los jueces miren todas con mucho recelo y desconfianza, especialmente cuando se presenta peritaje que no es nacional.

Como he implicado al principio, en mi práctica profesional también he encontrado muchos de estos 'mercenarios' que declaran a favor de colegas médicos, torciendo e interpretando acomodaticiamente la literatura médica, si es que se dignan a citarla, a favor de sus posiciones de defensa. La única diferencia con los de los demandantes es que sus honorarios son pagados por las aseguradoras a base de una tarifa fija por hora, aunque el volumen de referidos la justifica. De todas formas, a muchos les llega su vocación por amiguismo o por sencillamente “proteger” un colega de lo que llaman la “voracidad” y “falta de escrúpulos” de los abogados y de sus clientes y se manifiestan contentos cuando aceptan hacer el peritaje.

No importa qué parte use uno de estos mercenarios, Su utilización no es buena ni hace bien alguno a nadie.

1 comentario:

Maria Rosa Golia dijo...

Conseguir un períto médico, y además que sea IMPARCIAL EN SU APRECIACIÓN... ya creo que es casi una UTOPÍA.

No es fácil. En cualquier país del mundo.
Y creo que los latinos estamos peor.

¿Habrá que armar un staff de gente con quien trabajar, es decir, tenerlos dentro para saber que al menos... concluirá el amiguismo entre colegas galenos?

Porque supongo que también el problema recaerá sobre esos perítos si juzgan contrariamente a sus pares ¿no? Como son una corporación de clanes cerrados... digo.

Ya no sé como pensar :(

Siempre a tus ordénes mi querido amigo.
Nos seguimos leyendo.

Besos para tu familia toda, y un cariño especial para ti.